Pulse-Rider suena a lo que promete: montarse a una señal y no soltarla. Los juegos de velocidad con estética eléctrica fueron parte del paisaje del catálogo casero, herederos espirituales de las motos de luz.
Sin documentación concluyente, la ficha se queda con el latido: trazado, reflejos y ese zumbido de neón que pide una vuelta más.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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