El título es una declaración de principios: nada de naves ni princesas, acá se viene a razonar. La versión con decimales sugiere la mano de un autor de escena puliendo su criatura. Créditos, como tantas veces, ausentes del archivo.
Los rompecabezas de lógica fueron el rincón silencioso del catálogo: sin apuro, sin música estridente, solo el placer seco de acertar. Este promete la dosis en estado puro.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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