Rally Speedway, obra de John Anderson publicada por Adventure International en 1983, fue de los fichines de manejo más queridos del pequeño Atari: vista aérea, derrapes con física creíble y duelos de a dos que terminaban en carcajada.
Su estampa inmortal: tras el choque, el piloto sale corriendo del auto envuelto en llamas, apurado y ridículo. Crueldad cómica de la buena, en un paquete que envejeció con gracia.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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