Rough Rider huele a manubrio, barro y suspensión castigada: los juegos de conducción todoterreno fueron plaga feliz en los 8 y 16 bits. También era el apodo de los jinetes de Roosevelt, por si el título quería ponerse histórico.
Sin documentación firme, queda como vehículo anónimo del catálogo de las computadoras Atari: se arranca, se prueba y se le inventa la historia que no dejó.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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