La serie SwordQuest combinaba un juego de aventura y puzzle con una historieta que acompañaba al cartucho y un concurso real: quien lograra resolver los acertijos escondidos en el juego podía ganar joyas valuadas en decenas de miles de dólares, diseñadas específicamente para cada entrega. "WaterWorld" es el tercer capítulo de una saga que originalmente iba a tener cuatro partes basadas en los elementos, pero que quedó trunca tras el crac del videojuego de 1983.
Es una de las piezas más ambiciosas y curiosas de la historia del 2600, tanto por su diseño como por el capítulo real de su historia: el premio de la cuarta entrega, "Airworld", nunca llegó a entregarse porque el juego no salió a la venta.

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