CCE, uno de los grandes fabricantes de cartuchos no autorizados de Brasil, lanzó "X-Man" como una reformulación directa de la fórmula de Pac-Man, con un laberinto, pastillas para comer y fantasmas que perseguir o esquivar según el momento de la partida. Es uno de los títulos más recordados de la próspera industria de clones que sostuvo al 2600 en el mercado brasileño mucho después de su declive en Estados Unidos.
Hoy es una pieza clave para entender la cultura del cartucho pirata sudamericano, que convivió con total naturalidad junto a los lanzamientos oficiales en las góndolas locales.

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