Capcom convirtió la arena de lucha en parque de diversiones: cuatro jugadores simultáneos, escenarios que colapsan en pleno combate, desde un dirigible en caída hasta un submarino, y armas absurdas por doquier. Fue tan popular en Japón que generó su propia serie de anime. Su ADN se reconoce en todo party-fighter posterior, y los fans llevan veinticinco años pidiendo en vano una tercera entrega.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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