HAL Laboratory traslada a portátil la fórmula que hizo célebre a Lolo: salas cerradas, enemigos con patrones fijos y bloques que son a la vez escudo y proyectil. Cada cuarto es un acertijo cerrado donde un solo movimiento mal calculado obliga a reiniciar. Puzzle de lógica pura, sin reflejos, envejecido con una dignidad envidiable.

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