Adaptación del Sokoban japonés, ese puzzle de una pureza brutal donde solo se empujan cajas hasta sus marcas y jamás se tira de ellas. Un solo movimiento equivocado puede dejar el nivel irresoluble sin que uno lo note hasta diez pasos después. Cientos de salas de dificultad creciente y ninguna concesión. Ejemplar absoluto del puzzle que no necesita adornos.
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