Taito lleva a la portátil su puzzle de disparo de burbujas, donde se apunta desde abajo para agrupar tres del mismo color y provocar el desprendimiento de todo lo que colgaba de ellas. El techo desciende sin piedad. Encadenar una caída masiva sigue siendo una de las satisfacciones más puras del género. Conversión fiel de la edición de recreativa, y eso lo dice todo.
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