Forma parte de Fushigi no Dungeon, la escuela japonesa del roguelike que Chunsoft moldeó junto a Fuurai no Shiren: mazmorras generadas al azar, ítems que cambian cada partida y la certeza de que morir significa perderlo todo. Esta versión para Game Boy se publicó solo en Japón y en japonés.
Hoy interesa a quienes trazan la genealogía del roguelike japonés antes de que el género ganara visibilidad en Occidente. Es una pieza difícil de encontrar fuera de su mercado, con escasa documentación en otros idiomas.

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