Título japonés de Game Boy construido sobre el solitario de fichas de mahjong, ese pasatiempo de emparejar piezas idénticas mientras la pila se desarma capa por capa. Es una de las primeras traducciones del pasatiempo a la portátil de Nintendo.
El formato le sienta bien: pantalla chica, partidas cortas, concentración sostenida. Sigue siendo uno de esos juegos que se abren para cinco minutos y devoran media hora sin pedir permiso.

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