Mario no Picross tomó el formato del nonograma -completar una grilla según pistas numéricas hasta revelar una imagen oculta- y lo vistió con personajes del universo Mario. Nintendo encontró en este género una combinación perfecta entre lógica pura y su iconografía más popular; recién en su secuela para Super Famicom, Mario's Super Picross, se sumaría Wario como maestro de ceremonias del modo difícil.
Es uno de los picross más queridos de la historia de la consola, y sentó las bases de una subserie que Nintendo retomaría años después en otras plataformas con el mismo cariño por el detalle.

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