Se inscribe en la ola de entrenadores con marca editorial que explotó en DS tras el éxito de Brain Age: revistas, diarios y sellos de bienestar prestaban su nombre a programas de ejercicios, tests y consejos que el jugador —casi siempre jugadora, en este caso— seguía con el stylus. Acá la marca es an·an, histórica revista femenina japonesa, y el eje es la "fuerza femenina" a través de rutinas cortas.
Nunca cruzó fronteras y hoy es una pieza de nicho, interesante sobre todo como muestra de cuánto explotó el mercado japonés el cruce entre medios tradicionales y la portátil de Nintendo.

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