Usa a Anpanman, uno de los personajes infantiles más populares de Japón, como guía para que los más chicos practiquen el silabario hiragana a través de minijuegos táctiles. Es representativo del segmento de software educativo con licencias infantiles que la DS japonesa explotó intensamente gracias a su lápiz táctil.
Cumplió una función clara en su momento —introducir a niños pequeños a la lectoescritura— y quedó fuera de Japón sin traducción alguna.

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