Traslada el concepto central del juguete -bolitas que se despliegan en criaturas de batalla- a enfrentamientos de acción, siguiendo la mitología de la serie animada y sus torneos. Es otro caso de sinergia clásica entre juguete, dibujo animado y videojuego portátil, un modelo de negocio que la DS explotó a fondo en su segunda mitad de vida.
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