Mantiene la fórmula que hizo popular a la franquicia en Japón: partidos de fútbol resueltos con mecánicas de rol por turnos, técnicas especiales espectaculares y un plantel de personajes que sube de nivel como en cualquier RPG, esta vez con el equipo Raimon enfrentando a selecciones de todo el mundo. Es una de las entregas más queridas de la saga por sus fans, en un momento en que Inazuma Eleven era, junto a su anime, un fenómeno instalado con fuerza entre el público infantil japonés.

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