Nintendo apostó por la nostalgia ejecutada con física moderna: el salto muro, el triple salto y los power-ups gigantes y mini renovaron el vocabulario clásico. La apuesta arrasó: superó los treinta millones de copias y se convirtió en el juego más vendido de la historia de la DS, por encima de cualquier Pokémon de la consola. Su champiñón azul gigante aplastando pantallas completas es pura catarsis.
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