Puzzle de Hudson donde se controla a una pareja de pingüinos, cada uno con su propio joystick o de forma alternada, que deben abrirse camino por un laberinto de escaleras hasta encontrarse en el medio, dejando huellas que sirven de guía pero también de obstáculo. La mecánica de cooperación y memoria espacial lo distingue de otros laberintos de la época. Encantador en su simpleza, es uno de esos puzzles japoneses que envejecieron mejor de lo esperado.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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