Bully tomó la fórmula de mundo abierto que Rockstar venía perfeccionando con Grand Theft Auto y la trasladó a un escenario mucho más contenido y, a la vez, igual de rico en detalle: Bullworth Academy, un internado con sus propias jerarquías sociales, pandillas de nerds, deportistas y matones, y un protagonista, Jimmy Hopkins, que tiene que navegar todo eso a fuerza de ingenio y algún que otro puñetazo.
Su mezcla de sátira escolar, misiones de clase y libertad de recorrido lo convirtió en uno de los juegos más queridos y discutidos de PS2, y su influencia se sigue notando en los mundos abiertos ambientados en escuelas que aparecieron después. Todavía hoy sostiene ese equilibrio raro entre comedia adolescente y diseño de sandbox sólido.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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