Big Run recrea la exigencia del rally Paris-Dakar: terrenos cambiantes, condiciones climáticas hostiles y una sensación de velocidad y riesgo que lo distinguió de los juegos de carreras más genéricos de circuito cerrado. Fue de los primeros en llevar ese formato de raid a los salones.
Tuvo secuelas que profundizaron la fórmula, pero es esta entrega la que suele citarse como pionera del subgénero de rally todoterreno en el arcade, un nicho que después exploraron otras compañías con menos personalidad.

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