Driving Force propone circuitos de carreras con el enfoque directo típico del género: reflejos, control del vehículo y competencia contra el reloj o rivales controlados por la máquina. La documentación específica sobre su desarrollo y estudio de origen es limitada en fuentes accesibles.
Se ubica sin mayores sorpresas dentro de la enorme familia de arcades de carreras que definieron buena parte de la oferta de los salones recreativos en las décadas de mayor auge del género.

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