Freeway, diseñado por David Crane para Activision en 1981, reduce el desafío a su expresión más pura: guiar a un pollo a través de una autopista de diez carriles esquivando el tráfico constante, sumando un punto cada vez que se llega al otro lado. Es uno de los ejemplos más citados de cómo Activision lograba diseños memorables con mecánicas mínimas dentro de las limitaciones extremas de la 2600. Su simpleza absoluta es también su mayor virtud: décadas después sigue funcionando como una lección de diseño de reflejos puros, sin una sola línea de texto ni sistema adicional que distraiga del desafío central.

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