Ghostbusters, diseñado originalmente por David Crane para Commodore 64, pone al jugador a comprar equipo, patrullar la ciudad y capturar fantasmas antes de que la actividad paranormal alcance niveles catastróficos, todo bajo presión de tiempo y presupuesto. La versión de Atari 2600, adaptada por Dan Kitchen y Adam Bellin y publicada por Activision en 1985, condensa esa estructura de gestión y acción dentro de las limitaciones del hardware más viejo del catálogo de la compañía. Fue uno de los mayores éxitos comerciales de Activision en aquellos años, gracias en gran parte al tirón de la película, y su fórmula de gestionar recursos mientras se resuelve la crisis en tiempo real lo convirtió en una de las licencias cinematográficas mejor aprovechadas de toda la era de 8 bits.

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