Xanth Software logró lo imposible: un juego de disparos en primera persona funcionando en la Game Boy monocroma, con laberintos tridimensionales y caras sonrientes por enemigos. Su modo multijugador admitía hasta dieciséis consolas enlazadas, una barbaridad técnica para 1991. Es una de las proezas más asombrosas del catálogo entero, y sigue costando creerlo.
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