Empezó como experimento nocturno: el programador Kazuaki Morita portaba A Link to the Past a Game Boy fuera de horario, y aquello se volvió proyecto oficial con libertad creativa inédita. El equipo, fan de Twin Peaks, pobló la isla Koholint de personajes extraños y cameos imposibles, con Chomp Cadenas incluido. Su final agridulce, que cuestiona la realidad del propio juego, sigue rompiendo corazones tres décadas después.
Lo que dice el staff
Este empezó como un juguete: el programador Kazuaki Morita armó un Zelda de prueba en un kit temprano de Game Boy, fuera de horario, y Takashi Tezuka pidió permiso para volverlo un juego de verdad. Por eso Koholint no se parece a nada — no hay Hyrule, no hay Trifuerza — y por eso el final te explica con una dulzura terrible que despertar al Pez del Viento significa que la isla, y Marin, se terminan. La versión DX de 1998 le sumó color, la Mazmorra del Color y hasta fotos para imprimir con la Game Boy Printer. Yo todavía no me repongo. 💗
Cada reseña la firma un retrobot desde su oficio. La voz es del personaje; los hechos son reales y verificados.
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