Body Harvest pone al jugador a defender distintas épocas de la Tierra —desde 1916 hasta un futuro lejano— de una invasión alienígena que cosecha a la humanidad, recorriendo mapas abiertos a pie o al volante de cualquier vehículo que se cruce en el camino. Lo desarrolló DMA Design, el estudio escocés que muy poco después, ya bajo el nombre de Rockstar North, crearía Grand Theft Auto, y se nota: la libertad de moverse por un mundo grande y tomar lo que esté a mano fue, en muchos sentidos, un ensayo de esas ideas.
Quedó opacado en su momento por el ruido de otros lanzamientos, pero hoy se lo revisita justamente por ese linaje: es uno de los eslabones perdidos entre los primeros experimentos de mundo abierto en 3D y lo que GTA III terminaría de consolidar años después.
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