Forma parte de una oleada de juegos de PC portados a DS que tomaron la fórmula de combinar tres o más piezas iguales —popularizada por Bejeweled— y la vistieron con una excusa temática: acá, ir desbloqueando la construcción de monumentos como las pirámides o el Coloso de Rodas a medida que se completan los tableros. El público objetivo era el mismo de esos juegos casuales de PC: partidas cortas, progresión visual como recompensa, curva de aprendizaje nula.
En DS convivió con decenas de títulos similares (Jewel Quest, Cradle of Rome, Chuzzle) que aprovecharon el stylus para hacer el gesto de combinar piezas más directo que con mouse. Hoy es uno más de ese lote, sin pretensión de trascender más allá del pasatiempo.
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