La premisa reduce el juego a su gesto más simple: seguir líneas y recortar figuras con el stylus, con niveles que suben la dificultad de las formas y los patrones a seguir, en la línea de los juegos de "manualidades" que aprovechaban la pantalla táctil de la DS para actividades poco convencionales.
Es un producto modesto y de nicho, pensado para partidas breves y un público muy joven. Su interés hoy es casi exclusivamente arqueológico, como muestra de la enorme variedad de ideas que la pantalla táctil permitió explorar.
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