El run and gun de Konami definió el cooperativo de sofá: dos jugadores, balas infinitas y muerte de un toque. En Europa se vendió censurado como Probotector, con robots en lugar de soldados humanos para sortear las leyes alemanas sobre violencia. Sus niveles de pseudo-3D en corredores eran brujería técnica para 1988, y su versión casera superó al arcade, algo casi inédito en la época.
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