Propone resolver tableros encajando piezas con una perspectiva isométrica poco habitual para el género en la época, en la línea de los puzzles de lógica pura que Hudson supo intercalar entre sus shooters y plataformeros para HuCard. La dificultad crece con calma, pensada para sesiones cortas más que para maratones.
Tuvo una segunda parte, "Blodia Land", que amplió la fórmula, pero ninguna de las dos entregas salió de Japón: quedaron como una rareza más dentro del costado menos recordado del catálogo de puzzles del PC Engine.

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