Thrillville: Off the Rails amplió la propuesta de su predecesor combinando la gestión clásica de un parque de diversiones —construcción de atracciones, administración de personal y finanzas— con la posibilidad de subirse y jugar directamente los minijuegos y atracciones diseñadas, además de una campaña con humor desenfadado protagonizada por un elenco de personajes carismáticos. Frontier Developments, el estudio detrás de la saga, apostó por acercar el género de gestión de parques a un público más joven y casual que el de simuladores más serios como RollerCoaster Tycoon. Es una de las entregas mejor valoradas dentro del pequeño nicho de simuladores de parques temáticos que tuvo PlayStation 2, gracias a su equilibrio entre gestión y diversión directa.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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