Cómo funciona
Sin instalar nada y sin subir tu archivo, el navegador reconoce el juego y lo enciende ahí mismo.
Hay una sala en 2retro.games que no se explica sola, y es la más importante del sitio. Se llama La Consola y vive en /consola. La idea es simple de decir y rara de creer hasta que uno la ve funcionar: conectás una carpeta de tu propio computador, o elegís un archivo suelto si preferís, y ahí, en tu navegador, se enciende el juego. No hay instalador, no hay panel de configuración, no hay nada que preparar antes. La consola ya está puesta; falta el cartucho, y el cartucho lo traés vos.
Lo que pasa detrás es lo que hace que esto valga la nota. Cuando conectás la carpeta, el navegador jamás manda el archivo del juego a ningún lado: calcula, ahí mismo, en tu máquina, una huella digital de cada archivo, una huella SHA-1, la misma idea que usan los sistemas para verificar que un archivo es exactamente el que dice ser, . Esa huella viaja a nuestro servidor, que la compara contra una base de 44.306 huellas de catálogo No-Intro que cubre 14 sistemas. Con esa comparación el sitio sabe qué juego tenés sin haberlo visto nunca: le pone la carátula, el año, el estudio, la ficha completa. El archivo del juego en sí nunca sale de tu computador: no existe la ruta de red por la que podría viajar, y nuestros servidores no reciben ni un byte del juego. Lo que cruza es la huella —un número— junto con el nombre del archivo, para cuando la huella sola no alcanza a reconocerlo; el contenido del juego, nunca.
Para que esto funcione hace falta poco: un navegador moderno y nada más. Conectar una carpeta entera pide el permiso de sistema de archivos que hoy traen Chrome y Edge; si tu navegador no lo tiene, la sala igual funciona, solo que elegís los archivos uno por uno en lugar de apuntar a la carpeta completa. Nada que instalar, ni en el computador ni en el teléfono.
La pregunta obvia es qué enciende hoy, y ahí conviene ser preciso porque el catálogo real dice más que cualquier promesa. Once consolas prenden completas: NES, con 3.692 fichas; Game Boy y Game Boy Color, 2.446; Super Nintendo, 2.198; Mega Drive y Genesis, 1.252; Master System y Game Gear juntas, 819; Game Boy Advance, 4.408; Nintendo 64, 480; PlayStation, 5.390; Nintendo DS, 4.933; el arcade que corre sobre FBNeo y MAME, 3.512; y PSP, 2.125 fichas, que es la más exigente de todas y pide un equipo con músculo y Chrome de verdad para no tartamudear. Dos familias encienden a medias: Atari, con 5.886 fichas, prende en 2600, 5200, 7800, Lynx y Jaguar; y el cajón de Otras, con 1.111, prende PC Engine y TurboGrafx-16, WonderSwan y Neo Geo Pocket. Y hay cuatro que todavía no arrancan, Dreamcast, GameCube, PlayStation 2 y Xbox, y ahí la ficha del juego lo dice de frente, sin adornarlo, en vez de hacerte probar para que lo descubras solo.
Ojo con la letra chica: hace falta cuenta para jugar, y con el plan gratis (el trato Socio 8bit) La Consola solo deja encender hasta 10 juegos de los sistemas de 8 bits —NES, Game Boy, Master System y Atari—. El resto de los sistemas, y esos mismos diez cupos sin tope, son beneficio de los Socios del club.
Una vez adentro de una partida, la sala se porta como una consola de verdad, con sus propios gestos de mando. La tecla F2 guarda el estado del juego tal como está, F4 lo recupera, y F3 va cambiando de ranura si querés tener más de un punto guardado. Si sos socio del club, ese estado no se queda pegado en el computador: sube a la nube, así que podés dejar una partida en la sala de estar y seguirla, en el mismo punto exacto, desde el teléfono.
El control físico también se porta bien. Si enchufás un joystick, la sala lo detecta sola y lo muestra por su nombre en pantalla; la configuración de botones que armaste para un juego te sigue al siguiente, no hay que rehacerla cada vez. En PlayStation, el mando que aparece en pantalla es un DualShock completo, con palancas analógicas y vibración; en los sistemas que nunca tuvieron análogos, Super Nintendo, NES, Game Boy, el mismo stick simplemente mueve la cruceta, como corresponde.
En el teléfono el cambio es más fuerte todavía: la sala deja de ser una página y se convierte en la consola entera. Pantalla completa, mando táctil dibujado sobre el vidrio, y si girás el aparato el juego se estira para ocupar todo el ancho, como si el teléfono mismo fuera el aparato.
Y hay un atajo que vale la pena conocer: si La Consola ya reconoció alguna vez un juego que tenés en tu carpeta, después no hace falta volver a /consola para jugarlo. Desde la ficha de ese mismo juego, en cualquier parte del sitio, aparece la opción de encenderlo directo, insertar el cartucho, en un clic, y arranca ahí mismo, sin vueltas.
Conviene decirlo con todas sus letras, porque es fácil pasar por acá y llevarse la impresión equivocada: la pieza central de 2retro.games no es un catálogo para mirar carátulas. Es una consola que se enciende en el navegador con lo que vos ya tenés guardado en algún disco. La casa pone la sala, la ficha, la carátula, el mando y el lugar donde guardar la partida. El cartucho, siempre, lo trae cada uno.
Si querés sentirlo antes de conectar tu propia colección, tres fichas para empezar hoy mismo: Super Mario Bros. 3, el Pitfall! original de Atari y el Sonic de Master System — las tres encienden con el plan gratis. Abrí cualquiera y apretá jugar.
Bora jogar