Como buena parte de las licencias de superhéroes de la época, este Batman propone niveles de acción lineal contra la galería de villanos de Gotham, con una dificultad pensada para partidas de arcade más que para una progresión narrativa profunda. No es de las adaptaciones más recordadas del personaje, pero es representativa de cómo el mercado japonés y occidental exprimían las licencias de cómic en los años dorados del cartucho.

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