Arqueología
Dos fichas del catálogo de King's Field se etiquetaron solas como Soulslike, sin que nadie las cruzara a mano. La numeración de la serie es un lío regional tan grande como el de Final Fantasy, y el molde de Dark Souls ya estaba, en gran parte, escrito antes de que Demon's Souls existiera.
Nadie cruzó estos datos a mano. En algún momento de la catalogación de 2retro.games, dos pasadas de trabajo distintas -que no se leyeron entre sí- llegaron a la misma conclusión sobre dos fichas separadas de la serie King's Field: las marcaron con el subgénero 'Soulslike'. Son The Ancient City, en PS2, y Additional II, en PSP; la ficha de PS1, la más vieja y la más cruda de las tres, quedó catalogada apenas como RPG de acción. Es un dato de mantenimiento interno, no una revelación editorial, pero apunta a algo real: la fórmula que hoy asociamos con Dark Souls y compañía ya estaba, en gran medida, servida catorce años antes de que Demon's Souls, la primera Souls, viera la luz.
FromSoftware nació el 1° de noviembre de 1986 como una desarrolladora de software de gestión empresarial, sin ninguna vocación de estudio de videojuegos. Recién en 1994 -ocho años después- dio el salto: King's Field, su primer juego, salió para PlayStation en Japón el 16 de diciembre de ese año, apenas trece días después del debut de la consola en ese mercado. Lo produjo Naotoshi Zin, fundador de la empresa, junto al diseñador Shinichiro Nishida; ambos eran fanáticos declarados de Wizardry y querían, según contaron después, transmitirle al jugador una sensación muy puntual: soledad.
Y acá arranca el otro problema, el mismo tipo de lío que este blog ya destrabó una vez con Final Fantasy: la numeración de King's Field en Occidente no coincide con la japonesa. Aquel primer King's Field de 1994 nunca salió de Japón. Lo que Norteamérica y Europa conocieron como 'King's Field', sin número, en 1996 y 1997 respectivamente, es en realidad King's Field II japonés (julio de 1995). La secuela real, King's Field III (junio de 1996 en Japón), llegó a Occidente en noviembre de ese mismo año rebautizada King's Field II. Y la cuarta entrega, King's Field IV (octubre de 2001 en Japón, dirigida por Rintaro Yamada y Satoru Yanagi), cruzó el océano como King's Field: The Ancient City, sin número, en marzo de 2002. Cada mercado jugó una cronología distinta a la del vecino.
Esa maraña importa para leer bien la ficha que este catálogo guarda en PS1. La que 2retro cataloga como 'King's Field' a secas, con procedencia norteamericana, no es el King's Field original de 1994: es, en los hechos, el King's Field II japonés vestido con el nombre que Occidente heredó cuando decidió arrancar la numeración de cero. La propia ficha lo dice sin ambigüedad: 'Publicado en Norteamérica'. Vale la aclaración con la misma lógica que ya aplicamos acá con el Prince of Persia de SNES: el nombre en la carátula no siempre corresponde al juego que un jugador japonés jugó primero.
Lo que sí se sostiene, entrega tras entrega, es el esqueleto mecánico. Cada golpe y cada hechizo consumen una barra de resistencia que hay que dejar recargar antes de volver a actuar: el combate pesa, no fluye. La muerte castiga de verdad -en el primer tramo de la serie, sin un punto de guardado activado, morir devuelve directamente al principio-. Y no hay tutorial ni mapa que ayude: Nishida lo admitió sin vueltas en una entrevista de 2001, 'no tuvimos tiempo de hacer un tutorial por el cronograma de desarrollo', y esa limitación terminó convirtiéndose en identidad: desde King's Field II en adelante, las mazmorras se pliegan sobre sí mismas sin cortes de carga -el original japonés de 1994 sí cargaba entre pisos-, y perderse es parte del contrato.
Lo que falta es tan revelador como lo que sobra. King's Field no tiene el sistema de recuperación que después definiría a Dark Souls -esa mancha en el suelo donde se puede rescatar lo perdido-: en King's Field II, antes de activar cierto punto de guardado, morir es perderlo todo sin matices, no hay término medio. Tampoco hay registro de esquive con inmunidad, de multijugador, ni de la variedad de builds que definiría a la saga Souls. Y conviene decir un dato con precisión: Hidetaka Miyazaki entró a FromSoftware recién en 2004, como planificador (planner) en Armored Core: Last Raven, diez años después de este debut, y no participó en la línea numerada de King's Field, que ya estaba cerrada para cuando él llegó a la empresa. Cuando en 2016 le preguntaron por el parecido con Dark Souls, fue él mismo quien puso el freno: 'King's Field y Dark Souls son dos entidades separadas', dijo, aunque también confesó que el primer King's Field 'fue uno de mis juegos favoritos cuando yo todavía era solo un jugador'. Cariño personal, no línea de sangre declarada: esta nota no inventa un parentesco que el propio director evita afirmar.
La serie tuvo, además, dos ramas que pocos jugadores occidentales conocieron. La cuarta entrega llegó a PS2 en octubre de 2001 en Japón y sí cruzó a Occidente, en marzo de 2002 y ya como King's Field: The Ancient City, con la fórmula pulida y hoy revalorizada -la propia ficha de 2retro la describe como antecedente directo del diseño que FromSoftware perfeccionaría en Demon's Souls y Dark Souls-. Distinto es el caso de King's Field: Additional I y Additional II, dos títulos exclusivos de PSP lanzados en Japón en julio y agosto de 2006 respectivamente, que Agetec declinó directamente traer a Occidente. Son, según la crítica especializada que los revisó en detalle, un experimento de movimiento en cuadrícula y combate estático que se aleja bastante de la identidad de la serie madre.
Y antes de coronar a nadie, vale la aclaración de rigor: King's Field no fue el primer juego de rol en primera persona con exploración fluida en tres dimensiones. Ese mérito, documentado por la prensa especializada en preservación, corresponde a Ultima Underworld: The Stygian Abyss, de 1992, dos años antes, que ya permitía moverse libremente -subir pendientes, nadar, mirar hacia arriba y abajo- en un mundo continuo, algo que los dungeon crawlers de cuadrícula anteriores (Wizardry, Dungeon Master, Eye of the Beholder) ni siquiera intentaban. Lo que King's Field aportó fue otra cosa: llevar esa sensación a una consola de living, con un ritmo y una hostilidad propios.
Las tres fichas están en el catálogo y cada una cuenta una parte distinta de esta historia. La de PS1 recibe al jugador norteamericano de 1996 -el King's Field II japonés con otro nombre- y lo manda sin mapa a memorizar cada pasillo del reino de Verdite, tal como resume su propia descripción. La de PS2, The Ancient City, es la entrada más accesible de la rama que sí llegó a Occidente y la que el propio catálogo vincula sin vueltas con el ADN de Demon's Souls y Dark Souls. Y la de PSP, Additional II, es la más rara de las tres: nunca salió de Japón, nunca se tradujo -Agetec lo confirmó en su momento-, y su ficha lo admite con una honestidad poco común, marcando que faltan datos confirmados de región e idioma para esta entrega puntual. Entrar a esa página no resuelve el misterio, pero deja ver, en tiempo real, cómo trabaja este archivo cuando la información escasea.
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