Blomby Car mezcla la conducción con vista cenital y el tiroteo contra enemigos en pantalla, en la línea de títulos como Spy Hunter pero con una factura mucho más modesta, propia de la escena arcade coreana de presupuesto ajustado de los 90. El jugador recorre distintos escenarios esquivando obstáculos y abriendo fuego contra lo que se cruce. Es un ejemplo típico de esa producción regional que copiaba fórmulas ya probadas en Occidente y Japón para abastecer al mercado local.

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