Boulder Dash nació en 1984 como un juego para computadoras hogareñas —Atari de 8 bits y Commodore 64, principalmente— creado por Peter Liepa y Chris Gray, con la premisa de cavar túneles en cuevas llenas de rocas que caen, recolectar diamantes y escapar antes de quedar aplastado. Su enorme éxito llevó a numerosas conversiones, incluida esta adaptación que traslada la misma fórmula al formato arcade.
La idea central —simple de entender, exigente de dominar, con ese componente de puzzle físico en tiempo real— sigue siendo tan efectiva como en 1984. Es un juego que se disfruta hoy sin necesidad de contexto histórico, algo poco común entre los títulos de su generación.

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