Drive Out propone la fórmula esperable de una carrera temprana: esquivar tráfico, controlar la velocidad y llegar a la meta antes que el reloj, con la vista cenital típica de las primeras generaciones de juegos de manejo arcade.
Quedó eclipsado por títulos de carreras más recordados de su época, pero es representativo de cómo el género fue puliendo su fórmula década tras década.

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