Cookie Monster Munch es el juego que el Children's Computer Workshop desarrolló junto a Atari en 1983 para el 2600, pensado explícitamente para chicos de entre tres y siete años: durante las primeras seis fases hay que guiar al Monstruo de las Galletas por un laberinto para juntar galletas y llevarlas al frasco, y en las últimas cuatro el jugador pasa a controlar a un chico que debe esquivar al propio Monstruo, ahora convertido en perseguidor. El cartucho venía pensado para usarse con un control especial de teclado grande, diseñado para manos pequeñas, con una plantilla plástica que ayudaba a entender los comandos.
Es un ejemplo temprano y cuidado de diseño pensado específicamente para la primera infancia, en una época en la que la mayoría del catálogo de Atari 2600 apuntaba a un público bastante más grande. La marca Barrio Sésamo le dio, además, una legitimidad educativa poco común para el medio en ese momento.

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