Escape from the Mindmaster, publicado por Imagic en 1982 para Atari 2600, encierra al jugador dentro de la mente de un científico loco, representada como un laberinto psicodélico en primera persona que hay que recorrer resolviendo acertijos de memoria y reconocimiento de patrones. Su detalle más recordado es la tarjeta de aromas que venía en la caja: en cierto punto del juego había que rascarla y olerla para descifrar una pista, un truco de mercadotecnia poco común incluso para la época experimental del Atari 2600. Es un juego atípico dentro del catálogo de la consola, más cerca del rompecabezas conceptual que de la acción pura.

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