Secuela portátil de A Boy and His Blob, aquella rareza que David Crane —creador de Pitfall— diseñó para NES. El sistema es único: alimentar al blob con caramelos de distintos sabores para transformarlo en herramientas. Aquí toca rescatar a la princesa Blobette de un castillo. Ingenioso, extraño y con un encanto que no ha envejecido.
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