Animal Crossing tomó el concepto japonés de Doubutsu no Mori y lo trajo a Occidente: un pueblo habitado por animales antropomorfos donde no hay una meta que cumplir, solo pescar, coleccionar fósiles, decorar la casa y pagar de a poco la hipoteca a Tom Nook mientras el reloj interno de la consola marca el paso de los días y las estaciones.
Fue una rareza dentro del catálogo de Nintendo en su momento, y sigue siendo el punto de partida de una de las franquicias más queridas de la compañía, la que mejor entendió que jugar también puede ser simplemente estar.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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