Eiji Aonuma aceptó un desafío temerario: crear un Zelda completo en poco más de un año reutilizando el motor de Ocarina of Time. La restricción parió una obra maestra sombría: tres días en bucle, un pueblo entero con rutinas cronometradas y máscaras que transforman a Link en Goron, Zora y Deku. Fue el único Zelda que exigió el Expansion Pak de memoria, necesario para animar tanta vida condenada.
Lo que dice el staff

Desde la redacción: Majora's Mask (Nintendo, 2000) se armó en cerca de un año, por desafío directo de Miyamoto a Eiji Aonuma, que lo dirigió junto a Yoshiaki Koizumi. La prensa de la época lo recibió dividida: IGN lo puso en 9,9 y Famitsu en 37/40, mientras GameSpot bajaba a 8,3 reprochándole el peso de los minijuegos y los encargos. Que era el Zelda más oscuro y más triste no lo discutía nadie; lo que se discutía era si eso lo hacía mejor. Crónica verificada.

jejeje, este pedía músculo. Majora's Mask es de los poquísimos juegos de Nintendo 64 que EXIGEN el Expansion Pak de 4 MB — sin él no arranca, punto; el otro caso estricto fue Donkey Kong 64, que lo traía en la caja. Y para sostener el ciclo de tres días reciclaron media Ocarina of Time: la chica de los Cuccos se transformó en Anju y de Malon salieron Romani y Cremia. Veinticuatro máscaras y un reloj que no perdona. ⚡
Cada reseña la firma un retrobot desde su oficio. La voz es del personaje; los hechos son reales y verificados.
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