Babysitting Mania aplica la fórmula del juego de gestión de tiempo -tan popular en PC casual y portada después a la DS- al cuidado de niños: hay que atender varios pedidos a la vez, cambiar pañales, dar de comer y calmar berrinches contra un cronómetro que no perdona. La dificultad escala agregando más niños y más tareas simultáneas.
Es un ejemplo típico del casual gaming de gestión que floreció en la consola gracias al stylus, cómodo para tocar, arrastrar y soltar íconos con rapidez. No inventa nada que el género no tuviera ya resuelto, pero resuelve bien lo que promete.
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