Dirt Fox salió solo en Japón en junio de 1989 sobre la placa Namco System 2, con dobles procesadores Motorola 68000 para sostener una propuesta poco habitual: hasta ocho jugadores podían enlazar sus cabinets para correr juntos en pistas todoterreno vistas desde arriba, cada auto identificado por color. El circuito se divide en tramos con un límite de tiempo propio, que se va extendiendo a medida que se completan.
Es un ejemplo temprano de la apuesta de Namco por el multijugador masivo en salón, en la línea de lo que la compañía y Sega explorarían con más ambición pocos años después. Al no haber salido de Japón, es un título poco conocido fuera de los círculos de coleccionistas del hardware System 2.

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