Absolute Entertainment, fundada por ex empleados de Activision, construyó con "Secret Quest" un juego de exploración y combate con más ambición estructural que la mayoría del catálogo tardío de la consola: un mundo dividido en zonas conectadas, power-ups que abren nuevas rutas y una progresión que recuerda, salvando las distancias, a lo que Metroid ya venía haciendo en Nintendo. Llegó en un momento en que casi nadie esperaba novedades reales para el hardware original de Atari.
Se lo cita hoy como una de las últimas grandes sorpresas del catálogo comercial del 2600, la prueba de que incluso una década después de su lanzamiento la consola podía seguir dando titulares de diseño ambicioso.

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