Codemasters adaptó a Game Boy Color su simulador de rally con la licencia del campeón escocés Colin McRae. Etapas cronometradas, superficies distintas y la voz del copiloto traducida a indicaciones en pantalla. Reducir un juego que presumía de física realista a esta consola era una apuesta arriesgada, y el resultado se juega mejor de lo esperable.

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