Sea Battle ofrece la misma propuesta que su contraparte alemana Schiffe Versenken: ubicar una flota en un tablero oculto y tratar de hundir la del rival antes de que haga lo propio, en una adaptación directa de uno de los juegos de mesa más universales y longevos que existen. Es un ejemplo de cómo Game Boy también servía como plataforma para revivir juegos de mesa clásicos y atemporales, sin necesidad de licencias ni personajes de por medio.

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