Super Hunchback adapta a la Game Boy el concepto del arcade Hunchback: encarnar a Quasimodo trepando la torre de Notre Dame, esquivando soldados y obstáculos con saltos y balanceos calculados, en una estructura de plataformas de pantalla fija heredera directa de los primeros años del género. La adaptación mantiene la simpleza y la dificultad ascendente del original.
Es una reliquia arcade que hoy se disfruta por su honestidad: pocas vueltas, un objetivo claro, y esa tensión de subir un poco más sin que te agarren.
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