Mutsu to Nohohon puso al jugador a cuidar de un mutsu -a elección, un conejo de nieve, un oso, un hámster o un pingüino- que nada por su propio territorio, con doce niveles organizados según los meses del año y una propuesta pausada, muy alejada de la acción o la competencia.
Es una de las tantas rarezas contemplativas exclusivas de Japón que nunca buscaron trascender su mercado local, pensada para un público que disfrutaba de experiencias tranquilas antes que de desafíos exigentes.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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